Este comienzo de año está siendo especialmente duro para la familia empresarial de Agrela, marcada por importantes pérdidas en muy poco tiempo. Hoy nos toca llorar la pérdida de una de nuestras figuras más emblemáticas: José Manuel Zas Rodríguez, ex secretario general de la Asociación, cuya labor durante catorce años y su dedicación posterior fueron fundamentales para consolidar este colectivo.
Imagen que representa uno de los momentos más felices del señor Zas, cuando su admirado y querido don Eduardo Diz, presidente de Honor de Agrela, le entregaba la insignia de oro, en el acto celebrado con motivo de su jubilación en 2007.
Esta Asociación estará siempre profundamente agradecida, no solo por su impecable trayectoria como secretario general, sino también por la confianza que siempre inspiró entre las empresas, factores que resultaron decisivos para superar momentos especialmente difíciles en la vida de la Asociación.
José Manuel Zas nació en A Silva, donde ya desde su infancia jugaba en los campos y leiras que, con el paso del tiempo, se convertirían no solo en su lugar de nacimiento, sino también en el espacio en el que desarrollaría toda su vida profesional.
Su primer contacto con el tejido empresarial de Agrela se produjo con su incorporación a la empresa T.A.C. S.A., en la que trabajó durante muchos años. A través de esta empresa inició su vinculación con la Asociación de Empresarios de Agrela, llegando incluso a formar parte de su Junta Directiva.
Tras el cierre de la empresa en el año 1993, y conocedora de sus cualidades personales y profesionales, la Junta Directiva le propuso incorporarse a la Asociación como gerente de Agrela, cargo que posteriormente pasó a denominarse secretario general. En la actualidad, esta responsabilidad vuelve a ejercerse bajo la denominación de gerente, puesto que ocupa Teresa Firvida.
José Manuel Zas fue un referente de compromiso y profesionalidad, entregado por completo a Agrela, el polígono que le vio nacer y en el que desarrolló toda su vida profesional y personal. Incluso tras su jubilación, su apoyo y entrega desinteresada resultaron decisivos para mantener la unidad y fortaleza de la Asociación en momentos críticos, contribuyendo a consolidarla como un referente empresarial.
En 2013, con motivo del 50 aniversario del polígono y los 40 años de la Asociación, fue el encargado de redactar el Libro Conmemorativo. Gracias a su generosidad y a la meticulosa labor de documentación que llevó a cabo, fue posible recordar y descubrir los logros, dificultades y anécdotas que han marcado la historia de Agrela desde sus inicios.
Hoy despedimos no solo a un gran profesional, sino también a una persona profundamente culta, de amplia sabiduría y fina retranca, un auténtico señor de los de antes. Siempre impecable en su vestir, con una educación exquisita tanto en las formas como en el lenguaje —preciso, cuidado y digno de la mejor tradición académica—, encarnaba valores como el trabajo, el tesón, la responsabilidad y el compromiso que guiaron toda su vida.
La Asociación de Empresarios de Agrela no sería lo que es hoy sin su labor incansable y su compromiso. Su ejemplo y dedicación permanecerán siempre en nuestro recuerdo y nos seguirán guiando en nuestro trabajo, inspirándonos a continuar construyendo el legado que él ayudó a forjar.
Con estas palabras, nos unimos al dolor de su familia, y les transmitimos nuestras más sinceras condolencias en estos momentos tan difíciles. Su pérdida deja un vacío irreparable tanto en el seno de la Asociación como en quienes tuvimos la fortuna de conocerle y trabajar junto a él.
Gracias por todo Zas. Descansa en paz.